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French press: la guía completa paso a paso

French press: la guía completa paso a paso

La French press lleva más de 80 años en las cocinas de medio mundo. Es barata, no necesita filtros de papel y prepara un café con mucho cuerpo y una textura sedosa. El problema es que casi todo el mundo la usa mal. Vamos a ponerle remedio.

Equipo y proporciones

Necesitas la cafetera, café molido grueso (textura de sal marina), agua a 93-96 °C y una báscula. La proporción estándar es 1:15, es decir, 30 g de café por cada 450 ml de agua. Luego ajustas a tu gusto, pero empieza por ahí.

  • Molido grueso y uniforme: aquí también marca la diferencia un molinillo de muelas.
  • Agua justo por debajo de la ebullición, nunca hirviendo del todo.
  • Precalienta la cafetera con agua caliente antes de preparar el café.

El método paso a paso

  1. Echa el café molido en la cafetera precalentada.
  2. Vierte toda el agua de golpe y pon en marcha el cronómetro.
  3. A los 4 minutos, rompe la costra con una cuchara y retira la espuma de la superficie.
  4. Coloca el émbolo, pero NO presiones todavía. Espera entre 5 y 8 minutos más.
  5. Baja el émbolo con suavidad, sin forzar, y sirve de inmediato.

La French press no es una cafetera para gente con prisa. Dale tiempo y te recompensa con un cuerpo y una claridad que no esperas.

El truco de James Hoffmann

El método de Hoffmann añade un reposo largo después de los 4 minutos iniciales y retira la espuma antes de presionar. El resultado es una taza mucho más limpia, sin esos posos que tanta gente asocia a la French press. Probarlo cambia la forma de ver esta cafetera.

Errores habituales

Moler demasiado fino, usar agua hirviendo y bajar el émbolo a la fuerza son los tres pecados capitales. Y uno más: servirte una taza y dejar el resto del café reposando dentro de la cafetera. Si no vas a beberte esa segunda taza ahora mismo, pásalo a una jarra. El café sigue extrayéndose mientras siga en contacto con el agua.

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