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Flat white en casa, sin jarra profesional

Flat white en casa, sin jarra profesional

Un flat white no es un latte pequeño. Es leche con microespuma perfecta vertida sobre un espresso doble. La diferencia está toda en la textura, y sí, puedes clavarlo sin equipo de cafetería.

Qué necesitas

  • Un espresso doble (o un café de moka bien concentrado).
  • 150 ml de leche entera fría (la grasa es clave para la textura).
  • Espumador de mano o una prensa francesa pequeña.
  • Una taza de 150-180 ml, precalentada.

El truco de la prensa francesa

Calienta la leche a 65 °C (cuando el cazo empieza a humear pero antes de que hierva). Échala en una prensa francesa pequeña y bombea 15-20 veces rápido. Golpea la base contra la encimera para romper las burbujas grandes. Lo que queda es una microespuma sedosa.

El vertido

Saca tu espresso. Vierte la leche desde unos 5 cm de altura, despacio al principio. Cuando la taza esté al 60%, baja la jarra casi hasta rozar la superficie y acelera. La crema sube y se mezcla con la microespuma. Resultado: textura aterciopelada de principio a fin.

Un flat white mediocre es leche con café. Uno bueno es una experiencia para el paladar.

Errores típicos

  1. Leche demasiado caliente: quema las proteínas y pierde el dulzor.
  2. Burbujas grandes: eso es un capuchino, no un flat white.
  3. Taza demasiado grande: un flat white va concentrado, 180 ml como mucho.

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