Irish Coffee: la receta original y por qué lo estás haciendo mal
El Irish Coffee lo inventó en 1943 Joe Sheridan, en el aeropuerto de Foynes (Irlanda), para entrar en calor a los pasajeros de los hidroaviones que llegaban empapados. No llevaba nata de espray ni whisky de garrafón. Era sencillo, elegante y reconfortante. Así se hace como Dios manda.
La receta original
- Calienta una copa de cristal con agua hirviendo y vacíala.
- Añade una cucharada generosa de azúcar moreno y una medida (40 ml) de whisky irlandés.
- Llena la copa con café solo, caliente y bien cargado, dejando 2 cm libres arriba.
- Vierte por el reverso de una cuchara la nata ligeramente montada (no firme) para que quede flotando.
- No lo remuevas. Bebe el café caliente a través de la nata fría.
Los errores que comete todo el mundo
Nata de espray: NO. La nata debe quedar semimontada —líquida pero densa— para que flote y se integre a medida que bebes. Bourbon o Scotch: NO. Tiene que ser whisky irlandés: Jameson, Powers o similares. El perfil suave del whisky irlandés forma parte del equilibrio.
El Irish Coffee se bebe, no se come. Si necesitas cuchara para la nata, lo has hecho mal.
El café adecuado
Usa un café de tueste medio-oscuro, preparado fuerte. Un espresso lungo o un café de filtro concentrado funcionan de maravilla. El café necesita cuerpo suficiente para sostenerse frente al whisky y la nata. Un café aguado arruina el equilibrio.
La copa importa
La copa tradicional de Irish Coffee tiene asa y es de cristal transparente. El asa te permite sujetarla cuando quema; el cristal te deja ver las capas de café y nata. No es estética, es función.